Siguiendo con la firme misión de conocer primero mi país y luego el resto, esta vez el rumbo era el Tayrona y de la experiencia sobresale lo siguiente:
No es muy clara la información que se consigue acerca del parque natural y asumiendo que la temporada alta incide en las comodidades decidí contactar un guía para conseguir alojamiento y segundo para no caer como del cielo en un paraje extraño, en el orden de ideas es lo que se supone uno debe hacer para mover la maquinaria del turismo, generar empleo y no perderse o dar “papaya”, pues bien de las miles de personas que fueron a la zona creo que fui el único nerd que hizo la tarea, el resto llego allá con su libro de viajero y se salto todo el protocolo.
La primera fase del viaje me llevó a Buritaca un hermoso lugar, hermosa arena y confluencia del agua dulce con el mar… Lastima que de ser un poblado de indígenas y hippies en los 70’s pasara a ser un lugar sobre explotado con filas de buses y donde el metro cuadrado de playa tiene un valor de 30 mil por carpa, total me hastíe en cuestión de horas y la decisión de partir de allí estaba tomada.
Después de visitar con el guía las playas y los sectores de camping dentro del PNN Tayrona, decidimos pernoctar en Cabo San Juan de Guía, como las maletas las habíamos dejado acordamos volver al día siguiente y habiendo notificado en las puertas del parque que volveríamos (Al pagar por la manilla se concede el derecho de estar 3 días en el PNN) salimos por el equipo y muy temprano a la mañana siguiente estábamos ahí haciendo fila para entrar, para nuestra desgracia también era la fila para pagar de nuevo el precio del Alzheimer de las personas de la portería y de la manilla nuevamente por que no nos validaron las ya adquiridas.
Uno diría que esos cobros están destinados al mantenimiento básico del lugar, recolección de basuras, señalización, mantenimiento de los senderos, adecuaciones y demás menesteres que un parque natural PRIVADO se merece, si privado pues los predios son de particulares y no del estado como uno supondría, ósea que seguro reciben algún subsidio del gobierno por “proteger la naturaleza”, las adecuaciones en los senderos son tristes sacos llenos de arena que se deterioran en 2 días y que son instalados por los vendedores de las chazas que uno encuentra en el recorrido “por que si los turistas no pueden llegar, ellos no venden”.
Pareciera que todo confabula para que el turista sea visto como una presa a la cual hay que escurrirle el dinero antes de que se vaya, la cifra minima para cualquier cosa son dos mil pesos y según te ven la cara las tarifas en transporte y alimentación cambian, fácilmente te cobran 20mil por un pescado que en el interior del país vale 10mil, seguro los pobres chazeros deben pagar un alto precio por estar en tan estratégico lugar, puesto que oí varias veces el termino Playa Privada cosa que no aplica para Colombia según la misma constitución y cito
“ARTICULO 63. Los bienes de uso público, los parques naturales, las tierras comunales de grupos étnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio arqueológico de la Nación y los demás bienes que determine la ley, son inalienables, imprescriptibles e inembargables.”
Finalmente instalado el camping y dentro de un parque natural uno espera que la experiencia sea más natural y menos comercial, me refiero a que por mi propia cuenta descubrí ranas de colores, mariposas morpho y hasta vi pasar por el camino una especie de roedor gigante que lucía como un chigüiro y no por el contrario gente drogada, alicorada, baños llenos de papel usado hasta el techo y cantidades increíbles de botellas Pet, básicamente con lo que me cobraron por doble entrada y dos noches de camping (60 mil pesos) con eso se puede pagar un empleado para q este pendiente de esos asuntos, según el consecutivo de la facturación entre un pago y el otro hubo mas de 300 personas que ingresaron y llevaran esa imagen de Colombia a otros lugares por que a diferencia de la primer playa que describí esta estaba colmada de extranjeros solo un 10% de las personas éramos nacionales el resto hacían del lugar la torre de Babel.
Me quedan como enseñaza varias cosas:
• Colombia es hermosa y cada vez que visito un rincón, más me enamoro de ella.
• Aplicar el modelo comercial de un centro comercial al medio ambiente solo arrojará como resultado el detrimento de este mismo.
• Conocen mas los extranjeros nuestra tierra que nosotros mismos.
• El dinero del turismo no esta llegando a los bolsillos de las gentes de la zona que se ve impactada.
• Un turista feliz traerá más turistas.
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