El orígen del nombre de Arví, por Norberto Vélez Escobar

Estas palabras tomadas de un email enviado por Don Norberto Vélez Escobar, autor del libro La Búsqueda del Valle de Arví, en el que nos explica de dónde salió La palabra Arví, misma que ahora bautiza el nuevo Parque Ecoturístico que estrena Medellín

…“Para quienes tengan interés en saber el orígen del nombre de Arví, asignado con ligereza en la actualidad a Piedras Blancas, he preparado un bosquejo. Es de señalar que lo que allí digo es de mi exclusiva responsabilidad.”

Arví

Los cronistas que acompañaban desde el Cuzco a Sebastián de Belalcázar y a Jorge Robledo en la búsqueda del mar del Norte o mar Caribe (Jean Baptiste Sardella, Pedro Cieza de León y el mismo Mariscal Jorge Robledo, quien debió hacer las veces de cronista para reclamar títulos ante la Corona), narran que los pobladores del actual valle de Pubenza, donde está ubicado Popayán, les informaron de la existencia de un valle grande, rico y muy poblado que estaba del otro lado de “la cordillera de las sierras nevadas” o cordillera Central en nuestros días.

Belalcázar consiguió cruzar la cordillera y finalmente alcanzó las tierras de los Muiscas o altiplanos de Bogotá y Tunja. Mientras Robledo se dirigió al Norte, siempre manteniendo al poniente o a su izquierda, el río Grande (el río Cauca), y a su derecha o el naciente, la cordillera de las sierras nevadas o cordillera Central.

Robledo determinó realizar una primera fundación o pueblo de españoles, Cartago, lo cual hizo en el lugar donde hoy está ubicada Pereira y desde allí tomó la decisión de buscar Arví y poniéndose en marcha, descubrió el valle del Quindío, pero los aborígenes le advirtieron que el camino era muy “fragoso”, difícil e intrincado. El Mariscal determinó regresar a Cartago pero sin abandonar el proyecto de cruzar la cordillera nevada en procura de Arví.

Un segundo intento lo hizo a partir de Paucura, Pácora para los contemporáneos de Rodrigo Córdoba, el primer egresado de forestal, lo cual es mucho decir. Después de varios días de buscar como cruzar la cordillera, lo consiguieron por tierras difíciles, selváticas y plagadas de indios flecheros que les opusieron resistencia cerrada, motivo por el cual tomó la decisión de regresar al “Real” o sitio donde se encontraba el resto de los expedicionarios en menesteres de consolidación del dominio, recabar información de los pueblos y tierras comarcanas, cuidado de compañeros y caballos enfermos (que siendo españoles es lo mismo) y de hacerse a algunos “avituallamientos” y por que no, de rebuscarse algunas indias “fermosas y dispuestas”; lo dicen los cronistas no lo digo yo, no sea que las almas pías forestales ahora me decreten la hoguera.

El tercer intento lo hizo por el río Arma y recorrió tierras de Sonsón (Gutiérrez y Boteros), Abejorral (Osorios y Arangos) y Santa Bárbara (Arangos), entre otras. Descendiendo hacia el río Buey, posiblemente, decía el cronista que “abajamos tierras que su hondura parescía descender a los mesmos infiernos”. Los mismos que yo quisiera visitar para saludar allí algunos políticos que aún viven y perjudican la Nación y se quieren reelegir.

El cuarto intento lo hizo por Murgia o la actual Heliconia, pues “parescía que la cordillera se abajase” por el paso o el “abra” del Chuscal. Punto bastante transitado por los forestales que tienen que ver con varias empresas que se dedican al cultivo de árboles.

Robledo no se convenció de haber conseguido Arví al encontrar el Valle de Aburrá, quizás por razones geográficas o en virtud del pueblo que allí encontró. Así que siguió con su proyecto hacia el oriente en la búsqueda de Arví “E mandó a Diego de Mendoza que se sobiese a una cordillera de zavana” que al decir de Cieza de León era la “Sierra adelante”, es decir, la sierra que tapona al valle de Aburrá detrás o al Norte de la Universidad de Antioquia. Lugar donde está emplazado el barrio San Cayetano y estuvo situada la Curva del Bosque, caminadero de los forestales antes de la liberación femenina y sitio donde las roncas saludaban efusivamente a muchos colegas y les fiaban sus desvaríos. Allí más de uno perdió la “cachucha”, tan necesaria en las salidas a tierras donde el sol embejuca.

Diego de Mendoza observó a la diestra “todo llano como la palma de la mano” y a la siniestra “sierras de montaña muy fragosas”, es decir, observó las tierras de la Altillanura oriental, incluida Piedras Blancas, y las tierras de las Baldías; y se regresó al “Real” a “dar noticia” de los hallazgos.

El mismo Robledo decidió que iría a explorar las tierras al oriente y anduvo por ellas algo así como tres semanas, pero al final de su viaje, desanimado por haber encontrado estas tierras deshabitadas pues él necesitaba “fundar poblado”, condición necesaria ante la Corona para reclamar su dominio, tomó la decisión de regresar al “Real”.

Y dice Sardella “E visto por el capitán que hacia la parte de Arví no se hallar poblado por haberse abajado mucho El mesmo con ocho de a caballo e otros tantos de a pié, fue a buscar poblado por otra parte mas nunca lo pudo fallar puesto que encontró muy grandes edificaciones de piedra destroídas e los caminos de peña tajada mas anchos que los del Cuzco y el capitán sabido no se atrevió a seguir aquellos porque quien los habia fecho debió de ser mucha posibilidad de gente….”.

En otros apartes los cronistas vuelven a dar por hecho el hallazgo de Arví, en el cual además encontraron “asientos de pueblos, de grandes pueblos ya destroidos”, y “acequias de agua hechas a mano”, además de caminos y edificaciones destruídas, como atrás se señaló.

Como puede verse, en Arví encontraron vestigios de viejas civilizaciones, todo ya destruido y para esa época antiguo, pero además encontraron todo sabanizado, y no solo la expedición de Robledo lo observó así. Adicionalmente, en los límites entre la cuenca de la quebrada La Honda (aguas al río Magdalena) y la quebrada Piedras Blancas (aguas al río Cauca), es decir, la cuchilla de Barro Blanco, está el eje hidrográfico de la cordillera Central y por ello allí lo españoles cruzaron “del otro lado de la banda de las cordilleras nevadas”, es decir cruzaron hacia Arví o valle hidrográfico del río Magdalena; entraron en su dominio.

El segundo conquistador en entrar a Arví, Francisco Núñez de Pedroso, fundador de Mariquita, quien lo hiciera 16 años después de Robledo, igualmente encontró vestigios de factura humana y las tierras sabanizadas, es decir, abiertas, no enmontadas, al punto que creyó que eran las denominadas por aquellas épocas tempranas de la conquista “las sabanas de Aburrá” cuando lo que él buscaba eran las ricas tierras del Pançenú.

He aquí la razón por la cual un ingeniero forestal acabó trabajando en Arqueología, pues su vida no transcurrió gastándola en hacer de sus dedos índice y pulgar de ambas manos una forcípula, para significar cuanto habían crecido tales o cuales árboles, sino en esto y además en interrogarse sobre muchísimos asuntos de la vida relacionados con su profesión, por ejemplo, porqué las tierras de la Altillanura oriental estaban sabanizadas cuando todos hablaban del bosque húmedo montano bajo y así lo coloreaban en las planchas del Codazzi o porqué en las viejas huertas indígenas se encontraba el suelo más productivo para el crecimiento del ciprés y no necesariamente en el microrrelieve plano-convexo de las tierras de Piedras Blancas.

El resultado de las investigaciones sobre la búsqueda del valle de Arví se publicó en un libro que ya lleva tres ediciones. Allí no solo se esclarece cual fue la ruta que Jorge Robledo siguió en su búsqueda y hallazgo, también lo intentaron Manuel Uribe Ángel y Emilio Robledo y varios otros historiadores y geógrafos, sino que se presentan y describen algunos de los vestigios encontrados por los españoles. Este trabajo fue realizado conjuntamente con la profesora de la Universidad de Antioquia, Sofía Botero Páez, entre los años de 1991 y 1994.

Adicionalmente entre los años 1997 y 2000 se propuso desde la Dirección de Corantioquia la creación del Parque Regional Arví y administrar las áreas situadas entre los embalses de Piedras Blancas y La Fe, de manera que las densidades de ocupación fueran bajas y prevaleciera el verde; buscando así evitar la conurbación de este macizo montañoso que debería a futuro ser preservado para el disfrute de las gentes del área metropolitana que, con forma de herradura, está surgiendo desde El Retiro y La Ceja hasta Rionegro y Marinilla, y desde esta última hasta Guarne y Girardota, y aguas arriba hasta Medellín y el municipio de Caldas.

Corantioquia empezó por producir el Plan Maestro del Parque Arví para una parte del área señalada, incluida Piedras Blancas, mostrando las riquezas naturales, históricas y arqueológicas y el potencial cultural y turístico que ofrecían estas. Metro Cable Arví es un desarrollo que se propone aprovechar las calidades escénicas de Piedras Blancas; esperemos que las acciones que se acometan y el manejo de los flujos de visitantes, no degraden el patrimonio invaluable de su territorio.


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